La alta cocina, ejemplo en gestión de procesos

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La alta cocina es el mejor ejemplo de cómo organizar procesos, repartir tareas y responsabilidades, además de ser un entorno donde la identificación de problemas y mejora continua se lleva al extremo.

El pasado jueves 19 de abril tuvimos la suerte de asistir a la formación Cocinando Procesos impartida por PFS Grupo y organizada por APD. Se trataba de un seminario de 6 horas de duración donde pudimos aprender de forma práctica la importancia de tener unos procedimientos bien definidos para trabajar de una forma fluida y eficiente para completar una misión común.

Comenzábamos la jornada a las nueve de la mañana en el mejor de los escenarios: la Plaza de Abastos de Santiago de Compostela. Éramos un grupo de 7 personas con perfiles de gestión. Procedíamos de distintas empresas y sectores, pero llegamos con un objetivo común: aplicar todo lo que aprendiésemos durante el día en nuestro trabajo.

Tras las presentaciones iniciales, nos pusimos directamente manos a la obra. Nos dividieron en tres grupos, nos dieron a cada grupo una parte de una receta (un tiramisú) con las instrucciones a seguir y simplemente nos dijeron que empezásemos a cocinar. Al principio estábamos un poco desconcertados pero, poco a poco, nos hicimos con la cocina y, con la inestimable ayuda de una pareja de cocineros que nos supervisaba, logramos hacer el tiramisú.

Tras el trabajo realizado, era hora de recibir la recompensa, que no podía ser otra que disfrutar de nuestras propias elaboraciones. Con el desayuno llegaron las primeras impresiones, ¿qué habíamos hecho mal? ¿Qué puntos podíamos haber mejorado? Y todos coincidíamos en lo mismo:

-          Cada grupo se centró en las instrucciones que había recibido.

-          No hubo comunicación entre los equipos.

-          Tampoco había un líder que se responsabilizase de que todas las partes del proceso (la receta) saliesen adelante.

-          No sabíamos cuál era el objetivo final, nuestra misión en esa cocina.

Todos estos puntos nos ocurrieron al principio de la práctica. Por suerte, conseguimos reaccionar a tiempo y nos “autocorregimos”, de forma que logramos hacer un desayuno delicioso.

Después llegó la parte teórica de la formación. Repasamos los puntos a seguir para definir un proceso, cada uno de ellos ilustrado con un ejemplo en el ámbito de la cocina:

1.       Comunicación oficial

2.       Selección de equipo

3.       Adquisición de conocimientos

4.       Enfoque estratégico

5.       Definición de organigrama

6.       Generación de fichas de perfil

7.       Diseño de mapa de procesos

8.       Generación de fichas de procesos

Tras la parte teórica, volvimos a las cocinas para aplicar lo aprendido. Esta vez teníamos que hacer la comida liderados por la jefa de cocina, quien nos repartió las distintas tareas y nos dio las pautas necesarias para sacar adelante los platos.

Para finalizar, disfrutamos de la comida elaborada: de plato principal una merluza a la plancha sobre humus con verduras al vapor y de postre un bizcocho de chocolate con natillas y fresas. Durante la comida y sobremesa pudimos reflexionar sobre el segundo cocinado y las mejoras que habíamos visto con respecto al primero.

Es increíble cómo a partir de disciplinas como la cocina, que están muy alejadas de nuestro ámbito de trabajo, se pueden aprender técnicas aplicables a nuestro día a día. Sin duda ha sido una experiencia muy enriquecedora y muy recomendable. Esperamos poder aplicar poco a poco todo lo aprendido en Improving Metrics.

Eva María González Vior

Responsable de implantaciones de analítica digital en Improving Metrics